Alcibíades fue la gran esperanza de Atenas. Muchos creyeron en él para proteger la ciudad y conducirla a un futuro mejor derrocando al tirano que ocupaba el poder haciéndole huir a Persia.
Pero el poder pone precio a los principios y cuando su ambición pesó más que su palabra, no dudó en dar la espalda al pueblo que lo encumbró.
Viendo peligrar su puesto, tendió la mano a sus viejos enemigos… primero a Esparta, luego a Persia, donde se alió con el viejo sátrapa Tisafernes, logrando que se le uniera para seguir tratando de manipular a los atenienses… buscando desesperadamente mantenerse en el poder, a pesar de haberse aliado con los viejos enemigos de Atenas.