En cualquier organización, la planificación no es un lujo, sino una obligación. Sin embargo, la actual Junta Directiva parece haber adoptado el estilo del «mal estudiante» que deja todo para última hora y al verse acorralado y sin tiempo, actúa con una prisa atropellada que suele salir cara.
Resulta incomprensible que acciones tan básicas como pintar zonas comunes se realicen de forma desordenada y sin previsión. Pintar en fin de semana sin supervisar los de la empresa contratada, no es eficiencia; es improvisación y si apuran, duplicidad de costes.
Lo más grave es que se trata de una actuación en una zona reclamada formalmente en junio, hace 11 meses. Haber esperado casi un año para ejecutar una tarea pendiente, solo para hacerla «corriendo y mal», demuestra una preocupante falta de respeto por nuestra economía y por el mantenimiento de nuestro patrimonio.
La transparencia brilla por su ausencia. El tiempo ha demostrado que la actual Junta ha caído en los mismos vicios que tanto criticaron en el pasado:
- Una Junta digna de su cargo habría convocado una reunión entre diciembre y enero para presentar las cuentas anuales. Estamos en abril y los vecinos seguimos a oscuras.
- Se criticaba al antecesor por no respetar lo pactado, pero la gestión actual sigue por el mismo camino.
No se puede gobernar una comunidad a golpe de impulso. La falta de reuniones formales y actuaciones «a escondidas» los fines de semana solo generan desconfianza. Los vecinos no pedimos milagros, pedimos gestión, coherencia y que se respete la palabra dada. (Adjuntamos imágenes)
Es hora de que la Junta deje de actuar como el alumno que llega tarde y actúe con la responsabilidad para la que fue elegida.


